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Abogado
y economista, el Dr. Lascano escribió numerosos libros y artículos de su
especialidad. Es fuente de consulta para los más prestigiosos medios de
comunicación sobre la evolución de la economía argentina y sus posibilidades.
Doctor en Derecho y Ciencias Sociales, realizó un postgrado en economía
monetaria y bancaria.
Dr.
Lascano, le queremos preguntar, en primer lugar, sobre cuál es la situación de
la economía argentina actual, en una breve descripción para poder pasar luego
a las medidas a adoptar.
En
este preciso momento, después de alguna ilusión de crecimiento que podría ser
sostenido, da la impresión de que estamos cayendo nuevamente en una
desaceleración de la actividad económica que es peligrosa.
Es
decir, Lavagna logró dos cosas muy importantes que son haber evitado una
corrida de precios y una estampida en la tasa de cambios, acompañado por una
lenta recomposición en materia de crecimiento que parece, desafortunadamente,
se está debilitando ahora. Este crecimiento había sido acompañado, en cierta
medida, por una disminución de la pobreza y, en algunos renglones, del
desempleo. Esto es positivo, pero ahora si el debilitamiento se profundiza,
vamos a estar viviendo tiempos difíciles porque el jubileo de recaudaciones
atractivas tiene mucho que ver con la devaluación, el impuesto a las ganancias
y el tema de los ajustes que muchos los observaron. Tiene que ver con bienes
personales por el hecho de que no han ajustado el mínimo no imponible con el
cual entró todo el mundo virtualmente que tuviera un bien registrable: casa,
auto, o aeronave; pero los impuestos que gravan la actividad inmediatamente
coyuntural como son combustible, impuesto al valor agregado, algunos internos
han andado de capa caída. Esto quiere decir que hay una desaceleración que es
peligrosa en un contexto donde ya veníamos de la profundización de una
decadencia muy grande.
Para
que la economía se recupere se dice que tiene que aumentar
el consumo, las exportaciones, o las inversiones. En fin, cuál o cuáles
de esas variables han incidido.
El
consumo no aumentó salvo en algunos pequeños renglones. Se mantuvo en niveles
mínimos gracias al Plan Jefes y Jefas, que le da a una población bastante
extendida una ayuda mínima que le permite sobrevivir. Esto no es desechable
como dato macroeconómico, pero no hay un impulso de consumo mas allá de
algunos sectores más pudientes que siempre tienen capacidad para cambiar el
auto o algún artículo para el hogar o comprar alguna casa. Hay momentos en que
se han vendido bastante bien dentro de precios muy deprimidos inmuebles chicos,
sobre todo a la gente que ha podido acceder; pero al no haber créditos el
consumo se debilita la inversión, se estrangula.
Al
tener obligación de un superávit fiscal, el Estado tampoco invierte, de modo
que quedaría la exportación. Han aparecido nuevos renglones de exportación.
Se ha exportado, en algunos casos, más pero a menores precios. La exportación
que genera crecimiento depende de qué tipo de productos, es un multiplicador
mayor, tiene capacidad ociosa y hoy tiene una tasa de cambio razonable. Las
exportaciones generan actividad económica y, aunque el acto de exportar no esté
gravado con impuestos, ese multiplicador arrastra actividades que están
gravadas con impuestos con lo cual la recaudación mejora. Mejora el empleo y
mejora las ganancias en divisas para terminar con esta larga cantinela de vivir
de préstamos y no de las ganancias que produce el éxito económico a una
inserción internacional.
Hay
una crisis de multilateralismo, se negocia por regiones, se negocia dentro de
regiones, se negocia en acuerdos bilaterales. Chile es una muestra que tenemos
cerca, acaba de firmar catorce tratados en poco tiempo: algunos son de cooperación,
otros de complementación. Quiere decir que, mientras la Argentina está
esperando los milagros del Mercosur, los países que se mueven bien lo que están
haciendo es ganar mercado. ¿Por qué? Porque son ingresos nacionales, empleo,
divisas, recaudaciones. El comercio perfecciona mucho la calidad de sus
productos, habilita nuevas instancias, genera oportunidades para las personas más
preparadas desde el punto de vista de la producción.
El
Mercosur no basta. No soy enemigo del Mercosur. Soy amigo del Mercosur, pero
creo que vamos a hacer en definitiva lo que le convenga a Brasil, porque Brasil tiene una
estrategia del Mercosur que está adscripta a sus intereses nacionales totales,
que son sentarse en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, ser como
Rusia una invitada en el Grupo de los 7 mas 8 con Rusia y mas 9 con Brasil. Todo
lo cual es legitimo. Nosotros, en cambio, ni siquiera hablamos de nuestra
vanguardia tecnológica: campo atómico, misilístico, combustible para cohetería,
medicina nuclear, radalización, satelización. Tenemos muchas posibilidades.
Hemos vendido un reactor atómico a Australia, ganándole a Francia y a Canadá.
Es un país que está a la espera de que alguien le de señales de que se mueva.
En el Plan Fénix hemos hecho algo de eso pero sin respuesta.
El
sistema bancario es uno de los problemas que se plantea, no solo por los
ahorristas, sino porque creo que la banca no cumple con la finalidad esencial de
financiar la economía.
El
sistema financiero es una catástrofe. Nunca fue optimo. Fue bueno, por ejemplo,
en la época de Krieguer; con altísimos encajes, pero funcionó. Luego vienen
las dificultades por todos sabidas, sufre los avatares de la política. Después
vino un nuevo ensayo en la época de Isabel de Perón o de Perón-Isabel con
Gelberg. Enseguida viene una fantasía, como fue la del proceso, al igual que la
fantasía de Menen-Cavallo, de la caja de conversión, que era anticuada, no
mala, pero anticuada. Hay algunas ideas anticuadas que son buenas, pero los que
la implantaron no tenían la más mínima idea con qué estaban trabajando. Si
bien era válido tener una caja de conversión en algunos momentos en que había
necesidad de un shock para que la
gente quebrara la inercia esa de la profundización de la crisis; la compraron
para siempre como resultado de la precaria base cultural que tenían sus
inspiradores. Gente que no sabía historia. Ni sabían los juristas como había
sido la realidad por algunas cosas que han dicho que no se condecían con la
realidad histórica: la caja de conversión que mostraban como ejemplo los
primeros treinta años del siglo XX, en realidad rigió en la mitad del tiempo
con las dificultades que volvieron a pasar, como lo señaló entre otros
Estanislao Cevallos en un debate famoso
en 1914 en el Senado de la Nación. Cevallos es un olvidado que la tenía clara.
Hoy
nos encontramos con este desastre de la improvisación del Sr. Cavallo. No hubo
requerimientos para la banca internacional. Si mostraban el logotipo, cómo es
el de la matriz de un banco internacional, esta no se hacía cargo. Porque
mostrar el logotipo puede inducir a engaño. El logotipo es un contrato
de adhesión, acá estoy yo, yo respaldo, esto me obliga. Los bancos públicos
terminaron satisfaciendo muchos de los requerimientos, contrariamente a la opinión
mayoritaria de los sonsos que creen que el mundo puede existir sin bancos públicos.
En todo el mundo existen los bancos públicos, en algunos casos camuflados.
Tienen bancos de desarrollo, bancos de vivienda. Como fueron “charteados”
por el Estado las dos grandes redes contadores de hipotecas en Estados Unidos,
que son cuasi privadas, lo que se llaman “fanny mae”. Y hay otra para préstamos
estudiantiles. Tienen mucho interés estatal.
En
Argentina, hoy tenemos una banca que se defiende. No saben que responsabilidad
va a tener. No quieren prestar, dicen que no hay pedido de préstamo. A esta
tasa no va a haber pedido de préstamo. Convengamos que se pagan por ahorro 3% o
4% anual y quieren prestar al 30%. Hay normas del Central con altos encajes,
todavía, en que se desaprovecha un potencial crediticio.
Esta
disputa acerca de si la tasa de cambio está en 3% o por debajo que introdujo
imprudentemente el Presidente del Banco Central desautorizando al Presidente de
la República. Esto también al que va a importar le crea cierto resquemor. ¿A
quién le cree? Esto tiene mucho que ver con la parafernalia para un país poco
serio, como es la independencia del Banco Central, que debe serlo de la
maquinaria política, o la inmunidad del Presidente del Banco Central que no
debe serlo. El que quiera ser Presidente del Banco Central que se la banque; y
de paso va a ser muy cuidadoso, con todas las reservas que tiene a su favor la
gestión, una trampa que le pueden tender. El código penal debe regir. Si cada
uno que quiere un cargo público en un país trampa como el nuestro se va a
ciertas inmunidades que fueron desterradas por la Asamblea del año 13 es seguir
viviendo en el túnel del tiempo.
El
dólar como indicador es de lo más errático, lo más incomprensible
y, así como aquellos que tenían unos pesos hacían colas y alquilaban
el lugar, ahora nadie quiere un dólar. ¿Cómo es eso?
Es
la fantasía de la Argentina. Se estaba olvidando. Es verdad que muchos se han
pasado al Euro. Ahora se consiguen euro, pero cuando esto empezó hace 6 o 7
meses antes, cuando cambia la cosa, acá no se conseguía un euro ni por broma.
Mas allá de que es un dinero manual nuevo porque antes eran asientos que
andaban dando vueltas, cada país tenía su moneda. El tema pasa por que
la gente se ha olvidado de una cosa. Es cierto que el que pasó ganó,
pero no es menos cierto que nuestras transacciones son en dólares, las cuentas
de ahorro de precios mayoritariamente son en dólares y lo que no está en
discusión es que la potencia hegemónica es Estados Unidos cuyo signo monetario
es el dólar. Todo esto no quiere decir que esté mal pasarse al euro, Está
bien, pero muchos hacen el cálculo: yo si me hubiera pasado tendría 30% o 25%
más de dólares. Yo les quiero recordar que con la depresión de los valores
inmobiliarios y automovilísticos tienen la mitad de los dólares cuando tienen
una buena casa. Una casa que valía 300.000 hoy costará l50.000 o 200.000. Todo
el mundo lo sabe, sin embargo nadie se hace el harakiri. La gente tiene que
serenarse y, en vez de pensar en el dólar, tiene que pensar en intentar cosas
productivas, a ver si en la macro somos muchos y este país mejora un poquitito.
Los
salarios y las tarifas de las empresas privatizadas no han aumentado en
principio esto puede mantenerse, va a variar, ¿cómo lo ve?.
Creo
que las tarifas van a subir lentamente. Es prudente y le conviene a las empresas
porque el día que les muestren las investigaciones que existen, por ejemplo en
Flaxo han hechos trabajos, han ganado mucho dinero. Está bien, fueron las
reglas de juego. Vamos a respetar
el derecho, pero ahora tenemos el mismo derecho a decir “bueno, moderen porque
en el mundo ganaban 5 y aquí ganaban 6”. No vamos a pedir nada, ni vamos a
investigar si en vez de hacer aporte de capital hacían préstamos porque
pagaban impuestos a las rentas, ganancias. Lo sabemos. Ahora, banquennos porque
a ustedes les interesa una economía que funciona bien y que pueda seguir trayéndoles
productos, réditos y ganancias.
Con
respecto a los salarios lo veo difícil. En primer lugar, habría que vincularlo
con la productividad. La productividad tiene mucho que ver también con la
demanda. Un asalariado puede producir mucho mas, si no hay demanda resulta que
está arriesgando el puesto del otro, porque al mejorar su propia productividad
sin salida para la producción, al de al lado le estoy haciendo arriesgar su
puesto de trabajo. De modo que no lo veo como una posibilidad de aumento de
salario mas allá de una recomposición de 50 pesos por mes con arreglos por
empresa. Me gustaría mas que por grandes gremios.
Hemos
hecho una descripción de la realidad económica
argentina. Ahora, ¿qué hacer?.
Yo
voy a subrayar lo que dijimos que hay que hacer en el Plan Fénix, en grandes líneas.
En
primer lugar, tiene que haber una idea directriz que nosotros hemos planteado
“desarrollo con justicia”. Desarrollo es más que crecimiento, es
diversificación, cambios técnicos, salto cualitativo. El crecimiento podría
ser sí crecer pero siempre haciendo lo mismo y de la misma manera. ¿Cómo se
logra entonces el desarrollo? En primer lugar, tiene que haber una convocatoria
de tipo espiritual, que la sociedad se sienta segura del elenco que la conduce.
La primera forma para sentirse seguro es viendo la ejemplaridad de los tipos que
mandan; en segundo lugar está su vocación o las reglas de juego, lo que se
llama el estado de derecho; en tercer lugar, la sobriedad con que se desempeñan;
y en cuarto lugar, qué proponen. Entonces, repito lo que dije hace muchos años:
el país debe, teniendo en cuenta los recursos ociosos que tiene tanto de
capital como mano de obra. Quiero aclarar que la mano de obra la exageramos
mucho, el 30% de la mano de obra desocupada no tiene ninguna calificación
laboral. Esto es gravísimo para lograr una recomposición del mercado de
trabajo y terminar con toda esa población de gente marginada que no
tiene posibilidades.
¿Qué
podemos decir de las medidas que se están aplicando?
Hay
que hacer algo de esto en vez de planes de jefes y jefas, algo que saque de la
casa al tipo que molesta a la mujer y a los hijos, que da malos ejemplos. Un
padre desocupado le da la sensación al hijo, después de mucho tiempo, de que
es un señor que no tiene ninguna calificación. Pero habiendo recursos ociosos
habiendo posibilidades de rescatar ahorro, habiendo posibilidades para
los bancos de reducir los encajes y corregir las distorsiones que hay,
habría financiamiento. Una buena estrategia interna definiría, con una
diplomacia que la acompañe, que la Argentina podría empezar a crecer -por
supuesto, lentamente, esto no se logra de noche a la mañana- con una estrategia
exportadora diplomática. Convencer a las naciones a quienes le debemos mucho
dinero que nos compren lo que necesitan, que nos paguen por adelantado para
obtener liquidez, lo que se llama la pre financiación, pero que nos compren.
Que nos compren y nosotros nos comprometemos a pagarles, mas rápido si se trata
de estrategias digamos segmentadas con respecto a las reglas. No veo nada de
esto. Veo que la inversión pública
se va demorando; hay que llegar a un acuerdo con las privatizadas para que vean
un clima propicio para la inversión; tener reglas de juego impositivas muy
claras. Por ejemplo, al que invierte yo le permito deducir las inversiones como
si fueran gastos por un tiempo. La política monetaria debería prever préstamos
reduciendo más los encajes siempre teniendo en cuenta que no haya una
vulnerabilidad en el sistema de precios y en la tasa de cambio.
¿Sería
conveniente dar un incentivo a determinados sectores?
Habría
que ir adecuando los instrumentos de manera que los sectores de más rápido
crecimiento: construcción de vivienda que demande insumos internos a 50, 60
gremios. Para lo cual la calificación laboral no es tan exigente; hay mucha
gente que ha trabajado aunque muchos hayan sido extranjeros de países limítrofes
que han retornado a sus lugares de orígenes. Pero se puede. Vivienda,
construcción, darle un Manjón a todas las actividades más calificadas como
todo lo que tiene que ver con la CONEA, terminar ATUCHA 2. El mantenimiento de
lo que ya está que no rinde nada cuesta un montón de dinero que se podría
activar como lo quiso hacer Aldo Ferrer en la presidencia de la CONEA. Volver a
actividades espaciales. Buscar socios que pongan dinero. La Argentina tiene una
buena base tecnológica. Todo eso hay que meterlo en un programa, en un plan. En
el Plan Fénix se condensa.
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